Estas condiciones rigen el uso de Rivo, un servicio que atiende y vende por WhatsApp y otros canales de mensajería en nombre de un negocio. Al contratar o usar el servicio, el negocio acepta lo que sigue.
Rivo conecta los canales de mensajería del negocio —WhatsApp, Messenger, Instagram y su página— y los atiende de forma automatizada: responde dudas, cotiza, agenda y levanta pedidos. El negocio conserva en todo momento el control de sus cuentas y puede retirar el acceso cuando quiera.
Las cuentas de WhatsApp, las páginas y los números de teléfono son del negocio, no de Rivo. Rivo actúa con el permiso que el negocio le otorga y solo mientras se lo otorgue. Al terminar el servicio, el negocio se queda con sus números, sus cuentas y sus conversaciones.
El servicio se apoya en modelos de lenguaje y en plataformas de terceros. Puede equivocarse, y puede dejar de responder si Meta o el proveedor de inteligencia artificial fallan. El negocio es responsable de lo que se dice en su nombre, y por eso puede revisar y corregir en cualquier momento lo que su vendedor sabe.
No garantizamos un volumen de ventas ni un resultado comercial determinado. Cualquier cifra que aparezca en materiales de venta es un ejemplo, no una promesa.
El servicio se cobra por mensualidad, en pesos mexicanos, según el plan contratado. Los mensajes de plantilla que WhatsApp cobra fuera de la ventana de 24 horas los factura Meta directamente al negocio, y son aparte de la mensualidad de Rivo.
La falta de pago suspende el servicio; no borra la información, que se conserva conforme al aviso de privacidad.
Cualquiera de las dos partes puede terminar cuando quiera, avisando con treinta días. Al terminar, el negocio retira el acceso desde sus propias cuentas de Meta y puede pedir su información o su borrado.
Si cambian, se publican aquí con su nueva fecha y se avisa al negocio. Si el cambio no le parece, puede terminar el servicio sin penalización.
Estas condiciones se rigen por las leyes de los Estados Unidos Mexicanos. Para cualquier controversia, las partes se someten a los tribunales competentes del Estado de México, renunciando a cualquier otro fuero.